La novelista y dramaturga española Vanessa Montfort cuenta con una docena de obras teatrales y cuatro novelas —tres de ellas premiadas—, que van desde el thriller a la novela histórica, entre ellas Mitología de Nueva York, Premio Ateneo de Sevilla, 2010. En este interrogatorio nos da detalles de su asociación con el género negro.

 

¿Cómo fue tu primer encuentro con la novela negra?

Fue culpa de Alfred Hitchcock y de una mujer: Patricia Highsmith. Aunque mucho antes me había encontrado con la novela policiaca, casi en el claustro materno. Mi madre es criminóloga de profesión y me confesó un día que durante el embarazo tenía “antojos literarios”. Si no leía compulsivamente a Agatha Christie, al parecer, me movía sin parar.

¿Qué autor de novela negra consideras indispensable?

¿Sólo uno? Raymond Chandler.

¿De qué escritor has leído más libros?

Posiblemente del mismo.

¿Cuál te parece el mejor detective de todos los tiempos  y por qué?

Me gustan los detectives de aspecto distraído, frágil, poco glamurosos, esos a los que no se les ve venir: todas ellas cualidades excepcionales para que los criminales no les tomen tan en serio hasta que los atrapan. Por eso, mis preferidos quizás sean El padre Brown creado por Chesterton y sigo teniendo debilidad por el cursi y sentenciero Hércules Poirot.

De todos los criminales literarios conocidos, ¿cuál te parece el mejor construido?

Tengo simpatía por el personaje de Mr. Ripley. Siempre me han fascinado los personajes amorales, con una psicopatía poco evidente pero que les hacen desprenderse de las ataduras de la sociedad. Son ellos los que ponen en tela de juicio sus oquedades, puntos ciegos e hipocresías. Creo que es un personaje muy complejo y original que está vivo.

¿Qué debe tener una novela negra para atraparte?

Que posea una atmósfera que me haga sentirme en peligro. Que tenga el poder de crearme empatía con los buenos y con los malos. Que ni unos ni otros lo sean del todo. Que no sea moralista, ni condescendiente, ni tibia. Que el escritor se meta en un jardín del que sepa salir. Pero, sobre todo, que no haga trampas.

Si la novela negra fuera un automóvil, ¿qué modelo sería?

Un taxi neoyorkino muy sucio.

Y si fuera una bebida…

Haciendo un homenaje a Marlowe, diría un Gimlet, muy de moda ahora, al parecer. Antes de leer a Chandler nunca había oído hablar de él pero ahora sé hasta cómo se prepara: Ginebra, lima, soda… y una guinda verde con rigor mortis flotando en su interior.

Una ciudad…

La Nueva York de los años 40.

Si tú fueras una novela negra, ¿cuál sería tu título?

El rojo no es un color.

¿Qué te motiva a escribir novela negra?

La genética. La diversión. La liberación de hablar y actuar desde el bueno y el malo. Jugar una partida de ajedrez conmigo misma y ver si soy capaz de ganarme. Escribir empezando por el final, desandar el camino y borrar todas mis huellas.

¿Cómo eliges el crimen que quieres contar?

Lo sueño. En forma de pesadilla. Y si me aterroriza, lo paso al papel. En alguna ocasión ha sido un sueño lúcido. En muchos casos me interesan los criminales inteligentes que ponen en jaque a la sociedad y que nos obligan a plantearnos preguntas.

¿Qué peso tiene el concepto de impunidad en tu obra?

No mucho. No suele preocuparme la impunidad del personaje a nivel legal. Ni pretendo juzgarlo yo. Cuento con que el verdadero jurado está fuera del libro. Ya lo juzgarán los lectores.

¿Dónde ocurren tus historias y cual es el peso del lugar en ellas?

Mis thriller ocurren en núcleos urbanos conocidos a los que trato de dar otra vuelta de tuerca. Juego con los estereotipos para crear un mundo original a partir de ellos. Por ejemplo, en “Mitología de Nueva York” creo  una Nueva York ucrónica e irreal atravesada de todo lo que se ha escrito, filmado y cantado sobre ella. En mi cuento “I don’t like Mondays” una niña con un perfil psicopático aterriza en la consulta de un psiquiatra en pleno centro de Madrid, un escenario más cotidiano y realista.

¿Crees en los finales felices?

¿Por qué no? Pero la pregunta es, un final feliz… ¿para quién? ¿Para el poli o para el asesino? A mí me valen ambos.

Categorías: Entrevista

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