El interrogado de esta semana es Andrés Acosta, prolífico escritor de literatura infantil y juvenil inoculada con el germen del noir. Es autor entre otras novelas de Doctor Simulacro y El país de la oscuridad. Aunque su larga trayectoria traspasa fronteras, nació en Chilpancingo, Guerrero y fue allí donde se gestó su gusto por el misterio.

 

¿Cómo fue tu primer encuentro con la novela negra?

De niño viajaba entre el DF y Chilpancingo cada período vacacional. Para que me entretuviera en el camino una vez una tía de Chilpo me compró un libro de Agatha Christie. Tal vez ella no lo supo, pero me inició en un camino para toda la vida. Yo había leído fascinado antes a Edgar Allan Poe, y comencé a leer la serie de novelas de Agatha. Desde entonces relacioné, sin querer, terror, misterio y policíaco-negro.

¿Qué autor de novela negra consideras indispensable?

Dashiell Hammett y Raymond Chandler son indiscutibles.

¿De qué escritor has leído más libros?

Tal vez de Philip Kerr.

¿Cuál te parece el mejor detective de todos los tiempos y por qué?

Bernie Gunther, originalmente de la trilogía Berlin Noir, de Philip Kerr, pero luego aparece en más novelas.

De todos los criminales literarios conocidos, ¿cuál te parece el mejor construido?

Rodión Raskólnikov. ¿Por qué? Y esto es totalmente subjetivo: por él estudié la carrera de Derecho, por culpa de sus atormentadas reflexiones sobre la ley y el delito.

¿Qué debe tener una novela negra para atraparte?

Una mezcla de personajes con distintas dimensiones humanas: lleno de contrastes y defectos; y, atmósferas enrarecidas, amenazantes y oscuras.

Si la novela negra fuera un automóvil, ¿qué modelo sería?

Para mí, que yo no manejo, sería definitivamente un tren.

Y si fuera una bebida…

Whiskey o mezcal. Un extremo o el otro.

Una ciudad…

Berlín. Una ciudad con un sinfín de distintos tipos de bunkers subterráneos. A propósito, existen una serie de recorridos por los subsuelos de esta ciudad, llamados Berliner Unterwelten, que son toda una experiencia.

Si tú fueras una novela negra, ¿cuál sería tu título?

El país de la oscuridad, por ejemplo.

¿Qué te motiva a escribir novela negra?

No escribo novela negra pura. Mi naturaleza es hacer mezclas de géneros: novela negra con terror, con misterio, suspenso y algo de juvenil, por ejemplo.

¿Cómo eliges el crimen que quieres contar?

Me eligió a mí desde hace mucho. Trabajé nueve años impartiendo talleres de creación literaria en cárceles y reclusorios, donde conocí el catálogo completo de delitos y criminales de primera mano.

¿Qué peso tiene el concepto de impunidad en tu obra?

Es importantísimo. En México, en particular, el índice es tan alto, que en otros países ni siquiera lo creen posible.

¿Dónde ocurren tus historias y cuál es el peso del lugar en ellas?

En la Ciudad de México, pero también en sitios lejanos, como Escandinavia. Las locaciones me interesan sobre todo por su poder de sugerencia, por las atmósferas que provocan.

¿Crees en los finales felices?

En mi última novela, “El país de la oscuridad” hay todo menos un final feliz.

Categorías: Entrevista

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